LA ÚLTIMA CANCIÓN

muros 2 copia

Siempre supimos esperar

la última canción de los veranos, 

aquellas en las que la madrugada

paseaba con rebeca por el tiempo

y el mar iba apagando sus fervores

en la calma azul de los septiembres.

La luz se tuesta y oscurece

cualquier rincón de la mirada,

y año tras año, frente a frente,

las manos se entrelazan al otoño

y las músicas se pierden

en el vacío de los apartamentos,

en las terrazas lloradas por la ausencia

y el temporal de la felicidad herida.

Volverán, dices, los días

sin horas a la orilla de la cama,

pero las golondrinas serán otras,

igual que agosto en tu semblante,

cuando traiga tus besos

y escape con tus besos

para siempre,

o las olas rotas de mis dedos

en tu pecho ignoto y familiar,

conocido y olvidado

para siempre.

Perderemos la inocencia,

la edad recuperada,

la tersa piel de la quietud

y el viento de poniente.

Es la última canción,

el último paseo,

la última caricia del verano.

Siempre supimos esperar.

Aprenderemos.

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