Dije tantas cosas
cuando escribí tu nombre
que se impregnó mi mano
del aliento enfermo de la pérdida:
la soledad irremediable de mi vida,
la ausencia oscura
por donde se resbala
el tiempo malherido de mis ojos.

Dije tantas cosas
cuando escribí tu nombre
que se impregnó mi mano
del aliento enfermo de la pérdida:
la soledad irremediable de mi vida,
la ausencia oscura
por donde se resbala
el tiempo malherido de mis ojos.
y tu frente ha resplandecido por encima del muro Mahmud Darwix Hay un jirón de tiempo en los alambres, una mirada en carne viva y
Cuando caigas finalmente, sabrás que no mentía aquella noche: ni la ciudad, ni el cielo, ni el olvido calman las miradas errantes. Condenados estuvimos desde
El mar es un diálogo perdido de orillas separadas por el viento. A veces traen las olas sus palabras casi ahogadas, hambrientas, estrechas, silenciosas. Encallan
Escribo, luego existo porque digo mi vida y al decirla la construyo. Porque sueño la vida y al soñarla, la canto. Y cantar es vivir