El mar es un diálogo perdido
de orillas separadas por el viento.
A veces traen las olas sus palabras
casi ahogadas,
hambrientas,
estrechas,
silenciosas.
Encallan en las rocas,
partidas como restos de un naufragio.
Palabras olvidadas.
Lejanía.

El mar es un diálogo perdido
de orillas separadas por el viento.
A veces traen las olas sus palabras
casi ahogadas,
hambrientas,
estrechas,
silenciosas.
Encallan en las rocas,
partidas como restos de un naufragio.
Palabras olvidadas.
Lejanía.
Nadie me obligó a quedarme. Yo solo realicé el camino, yo levanté esta vida con mis manos. Volé con la ilusión de un niño chico
El horizonte azul de la ciudad ha curado mi grisura. Ahora vivo del viento, de las ramas de mi árbol genealógico, de mi propia memoria
Desde la Luna la hermosura azul latía en soledad y en el silencio oscuro. Vimos por primera vez, tan bella, nuestra casa. Se intuye desde
De dónde ese derecho a darme vida. Por qué con este limo de palabras me entregas a la vista de los otros. Ignoro qué pecado