No hemos dicho nada desde entonces.

Nos ciega la luz, la evidencia despiadada

de haber dejado ir 

lo que jamás fue de ninguno.

La mañana pone en los balcones

un rastro de quietud y de victoria,

un poso de triunfo en los geranios.

A las diez la claridad es tan ligera,

tan ligeros los murmullos de los tilos,

tan efímera la vida.

Son la luz, la soledad, la ligereza,

palabras que designan lo perdido:

la dulce y ya añorada densidad

de tu cuerpo en la tiniebla.

Compartir

Comentarios

Otros poemas

SOLEDAD 2.0 I

No dejas de mirar la hoja cibernética del mundo. Qué esperas, qué buscas, qué añoras. Aguardas a que surjan las palabras como si de agua

Leer más »

SOLEDAD

A la sombra de un laurel, bajo el tiempo inesperado de los ángeles, oyendo el resquemor de lo perdido. Un libro que señala los caminos.

Leer más »

SALIDAS

Siempre hay otro camino, personas que te quieren, miradas más allá de este cansancio. No saltes. No te cuelgues. Cierra el cuaderno  y vive.

Leer más »

SABIDURÍA

Si lograra unir mi palabra al mar y comprender la voz de la tormenta; mirar a la luz y por fin saber cuál fue mi

Leer más »