Me perdonó la lluvia.
A cambio escribo versos tormentosos
para inundar de luz tu vida,
para calmar mi sed de tiempo,
para mojar de azul mi desvarío.

Me perdonó la lluvia.
A cambio escribo versos tormentosos
para inundar de luz tu vida,
para calmar mi sed de tiempo,
para mojar de azul mi desvarío.
Solo a ti te revelé mi nombre.
Cómo imaginar que lo destrozarías
sílaba a sílaba
dejando mi alma a la intemperie.
Bajo todas tus palabras hay un código secreto. Cuando escribes, todo el mundo se reduce a la alternancia todo/nada, cero/uno. Cuando dices que me extrañas,