Cada vez que salía del psicólogo, Juan Carlos la llevaba a merendar a una pastelería francesa en la que se servían las mejores milhojas de crema de la ciudad. El hojaldre estaba fresco, crujiente, bien



Nadie me obligó a quedarme. Yo solo realicé el camino, yo levanté esta vida con mis manos. Volé con la ilusión de un niño chico

Hay un cielo sucio, emborronado, a las seis de la mañana de este lunes. Nunca, jamás podré volver a oír el eco de tu cuerpo

Por no hacer mudanza en su costumbre. Garcilaso de la Vega Limpié de viento los estantes viudos y los sueños que cayeron de la cama

“Erradiquemos el hambre para siempre del planeta”, propuso entusiasmado el presidente. Por mayoría absoluta desapareció del diccionario la palabra.

Otra vez me detengo delante de esta playa y del recuerdo: las manos de mi madre, mi cubo y mi rastrillo y un sándwich de

Lejos de engañar al lector, de lo que se trata es de posibilitar un discurso efectivo, capaz de traducir lo intraducible. La memoria es expresión de una experiencia, ambas están unidas por el acto mismo de narrar lo vivido, y ese narrar es siempre recrear, puesto que la memoria se compone de alegorías, de metonimias, de tropos que hacen posible toda una semántica ramificada, inagotable, en un mundo, también, inagotable.

Naturaleza poética. Antología de ecopoesía y poemas de naturaleza Coordinada por Miguel Ángel Vázquez LA IMPRENTA 331 PÁG. A estas alturas del año, cuando en muchas regiones de España los ciudadanos han probado su primer polvorón tras un día espléndido en la playa, no cabe duda de que el calentamiento

La cuestión de la palabra revolotea continuamente a lo largo de la novela (“Que él se haya atrevido a hablar así. Que lo haya verbalizado de esa forma. ¡Ha de ser una maravilla ser hombre!”). Mariana, antes de morir, decide regresar al credo judío que dejó al casarse en su juventud.









Cada vez que salía del psicólogo, Juan Carlos la llevaba a merendar a una pastelería francesa en la que se servían las mejores milhojas de crema de la ciudad. El hojaldre estaba fresco, crujiente, bien
Casi había terminado de escribir el último capítulo de la novela. Sus obligaciones parroquiales estaban resultando ser agotadoras desde que se instalara en su nueva residencia, un pequeño pueblo de la sierra granadina. Debía de