Cada vez que salía del psicólogo, Juan Carlos la llevaba a merendar a una pastelería francesa en la que se servían las mejores milhojas de crema de la ciudad. El hojaldre estaba fresco, crujiente, bien



Te has perdido en el instante. Querías la luz en tus ojos, la juventud soplándote en la cara. Si masticas la palabra tiempo, verás que

Apenas queda tiempo. En dos minutos todo habrá acabado. El viento azul y amargo revuelve el mar y lo revienta contra el barranco mudo de

Me diste de plazo las obras completas de Lorca. Después me denunciarías por prosaico en caso de no ser capaz de emocionarte. No querías oír

Acurrucado tras los coches oigo tus pasos acercarse. Vienes de muy lejos y llevas demasiado tiempo esperando ver el charco de mi sangre y mis

De dónde ese derecho a darme vida. Por qué con este limo de palabras me entregas a la vista de los otros. Ignoro qué pecado

Cuéntame. Háblame del viento y de la llama, de los pájaros que huyen, de los llorosos cristales del invierno. Cuéntame. Dónde has estado desde entonces,

Lejos de engañar al lector, de lo que se trata es de posibilitar un discurso efectivo, capaz de traducir lo intraducible. La memoria es expresión de una experiencia, ambas están unidas por el acto mismo de narrar lo vivido, y ese narrar es siempre recrear, puesto que la memoria se compone de alegorías, de metonimias, de tropos que hacen posible toda una semántica ramificada, inagotable, en un mundo, también, inagotable.

Naturaleza poética. Antología de ecopoesía y poemas de naturaleza Coordinada por Miguel Ángel Vázquez LA IMPRENTA 331 PÁG. A estas alturas del año, cuando en muchas regiones de España los ciudadanos han probado su primer polvorón tras un día espléndido en la playa, no cabe duda de que el calentamiento

La cuestión de la palabra revolotea continuamente a lo largo de la novela (“Que él se haya atrevido a hablar así. Que lo haya verbalizado de esa forma. ¡Ha de ser una maravilla ser hombre!”). Mariana, antes de morir, decide regresar al credo judío que dejó al casarse en su juventud.









Cada vez que salía del psicólogo, Juan Carlos la llevaba a merendar a una pastelería francesa en la que se servían las mejores milhojas de crema de la ciudad. El hojaldre estaba fresco, crujiente, bien
Casi había terminado de escribir el último capítulo de la novela. Sus obligaciones parroquiales estaban resultando ser agotadoras desde que se instalara en su nueva residencia, un pequeño pueblo de la sierra granadina. Debía de